Recuperando

Relato/ receta colaboracion de un facultativo…

😉

Mi nombre es Erik, soy moreno, ni guapo ni feo sino resulton creo, estatura media/alta y ni joven ni mayor, la mejor edad vaya , trabajo en una mutua de accidentes, me gusta mi trabajo, soy fisioterapeuta, profesional y bueno en mi trabajo. Tras años estudiando consegui ser lo que queria ser. Me gusta mi trabajo porque siento que ayudo a las personas, y eso me motiva en mi dia a dia. Ver como alguien que ha sufrido un accidente de coche, alguien que se lesionado en el gym, o alguien que ha sufrido un accidente laboral mejora dia a dia gracias a mi me mantiene vivo. En mi trabajo conozco a mucha gente, de todas las edades, hombres y mujeres, pacientes, que algunos por afinidad llego a considerar casi como amigos. El dia a dia, el hablar durante dias hace que aparezcan lazos y afinidades. El otro dia tuve una paciente nueva, era su primera visita, la enviaban de su empresa debido a un golpe que sufrio en su oficina. Era viernes, por la tarde, llovia y hacia frio como tantas veces en invierno aqui en mi ciudad. Ella llego tarde por la suma del trafico y la lluvia. Entro a la consulta empapada, llevaba un vestido ancho y largo, la recibi yo mismo ya que los viernes la chica de recepcion trabaja hasta el mediodia. Me presente y le ofreci una toalla para secarse un poco el pelo ya que dejo olvidado el paraguas en el coche y aparco a tres calles de la consulta, vaya que llego tarde, empapada y casi congelada. Tras las presentaciones y su secado rapido pasamos de la sala de recepcion a la consulta. La invite a sentarse y procedi como suelo hacer siempre a realizarle una serie de preguntas a la vez que me leia el informe que ella traia de su servicio medico de su empresa, le pregunte sobre el golpe que sufrio y que la traia a mi consultorio para poder hacerme una idea del tratamiento a seguir. Ella era de mediana edad, como yo aproximadamente, algo mas baja que yo, cuerpo de mujer, era guapa, sin ser una mujer explosiva, pero atractiva. Le explique el plan de sesiones que yo creia que seria el mas oportuno y que en funcion de su mejoria o los dolores lo podriamos ir modificando. Le pregunte si le habian comentado que debia traer ropa comoda para las sesiones de rehabilitacion y me contesto que no. La tranquilice diciendole que no pasaba nada, que si preferia podiamos empezar el lunes tras el fin de semana o bien podia dejarle una bata medica que usamos en los casos de olvido. Ella me dijo que preferia empezar cuanto antes ya que no queria que se alargara mucho su periodo de baja, debido a los recortes de personal que habian en su empresa y tristemente en tantas otras hoy en dia asi que dimos inicio a su primera sesion de rehabilitacion o de sadomaso como yo les digo bromeando a mis pacientes.

Di la vuelta a mi mesa y le pedi que subiera un poco su vestido ya que tenia que mirar sus rodillas, ella lo hizo, dejando el bajo de su largo y ancho vestido doblado sobre su regazo, palpe sus rodillas y efectue una comprobacion de sus reflejos en ellas. Le pedi que se quitara las botas bajas que llevaba y que se pusiera en pie. Me acerque al armario de mi consulta y cogí una bata blanca abierta, se la ofreci y le pedi que pasara tras el biombo para ponersela. Ella paso tras el biombo, se quito el vestido y lo colgo del perchero, se quito el sujetador y lo colgo y salio de tras el biombo con la bata puesta. Le dije que se situase en medio del consultorio de espaldas a mi, tenia que observar su espalda. Llevaba la bata atada por detras con un lazo que ella misma habia anudado en su cintura, pero quedando la zona de su columna descubierta para poder proceder a observarla. La bata era mas bien corta, y aunque cubria sus nalgas dejaba practicamente desnudas sus piernas casi hasta ellas. Procedi a examinarla, moviendola en diferentes direcciones para observar la torsion de su columna para poder descubrir alguna lesion oculta. Le pedi que se agachara lentamente y ella fue doblando su cuerpo poco a poco lentamente hasta casi tocar con sus manos sus tobillos como le fui pidiendo. Debo decir que amo mi trabajo y que me lo tomo muy en serio, tengo en mis manos el mejorar la vida de personas, pero debo decir que senti una extraña sensacion, al descubrirme a mi mismo mirando sus nalgas que quedaron descubiertas de la bata, y rodeadas de un minusculo tanga verde. Prometo que nunca me habia pasado algo asi, sentirme digamos excitado al ver algo asi. Procure deshacerme de aquellos pensamientos y volver a la realidad. Pero en ese momento el lazo de la bata se deshizo y ella quedo ante mi solo con su minusculo tanga verde. Lo admito, me estaba excitando por momentos. Pero debia disimular y continuar siendo profesional. Me acerque mas a ella de nuevo para ayudarla a subir lentamente. Mis manos la tomaron de los hombros, suavemente y la ayude a incorporarse. Le pedi que se tumbara en la camilla y se tumbo, boca abajo, debia palpar su espalda para localizar puntos de tension incorrecta.

⁃ Debo abrirle la bata, le dije.

⁃ Ok, ya puede doctor, me contesto.

⁃ Por favor, llamame Erik.

⁃ Esta bien Erik.

Le abri la bata y volvi a quedarme prendado de sus nalgas y aquel minusculo tanga verde. Senti como mi cuerpo reaccionaba a aquella excitacion, provocandome una ereccion de mi sexo. Me situe a un lado de la camilla, eligiendo el lado contrario de hacia donde miraba su cabeza, me horrorizaba pensar que pudiera descubrir la ereccion que escondia bajo el pantalon. Empece a palpar su espalda, estaba contracturada toda ella, deltoides, trapecios, dorsales, asi que fui presionando con mis manos. Su piel era suave, muy suave, mis manos, mis dedos parecian volar recorriendo su espalda desnuda, volar lentamente. Tome sus brazos y los coloque a ambos lados de su cabeza y mis dedos los recorrian, desde sus hombros hasta las yemas de sus dedos, no podia quitarme de la cabeza sus nalgas desnudas, su minusculo tanga verde, mis dedos recorrian sus brazos tan suaves que parecian mas caricias sensuales que un masaje terapeutico, queria quitarme esas imagenes de mi cabeza, queria dejar de sentir la ereccion que sentia, y entonces la oi, o crei oirla, un suspiro, un suspiro que me devolvia esas imagenes y esa sensacion bajo mi pantalon. Se profesional me repetia internamente, pero aquella piel, aquel cuerpo, me derrotaba. Masajeaba sus hombros desnudos o deberia decir acariciaba sus hombros desnudos. Necesitaba volver a la realidad, escapar de aquel sueño o pesadilla, deje sus hombros desnudos para centrarme en sus muslos, masajeaba sus piernas, de abajo a arriba, desde sus tobillos hasta sus muslos pero como evitar mirar aquel culo y aquel tanga verde minusculo? Me perdia esa vision, mis manos volaban, no me obedecian, o deberia decir que obedecian solo a mis deseos ocultos y no a mi mision profesional. Mis manos subian por sus muslos, cada vez mas arriba, hasta llegar casi a sus nalgas. Mis pulgares subian por la parte interna de sus muslos mientras mis manos seguian su camino hacia arriba. Cada vez llegaba mas cerca, mas arriba, mas cerca de aquel minusculo tanga verde hasta que sin poder/querer evitarlo las yemas de mis pulgares rozaron la suave tela que cubria aquellos gluteos de Diosa. Ella dio un respingo que me decolvio a la realidad e hizo que viera peligrar mi carrera en la medicina. Pero acto seguido separo sus piernas ligeramente, un poco al principio, un poco mas pasados unos segundos de un interminable silencio y quietud de mis manos.

⁃ Doctor? Me dijo.

⁃ Erik, por favor, le conteste.

⁃ Es verdad, disculpa. Nada, solo decirte que tienes unas manos muy expertas. Añadio ella.

No sabia como entender aquello, como una advertencia? O como una felicitacion verdadera?

Procure no pensar, ni en su cuerpo, ni en su tanga, unicamente en ella como un paciente mas. Pero a quien queria engañar? Ya no sabia como ponerme para que no se me notara la gran ereccion que escondia mi pantalon.

Me coloque a su lado, del lado contrario hacia donde miraba su cabeza, para esconder tal ereccion, y en ese instante ella volvio su cabeza hacia ese lado dejandola de nuevo apoyada en la camilla, a escasos centimetros de mi erecto miembro. Me queria fundir en ese momento, poder desaparecer donde ella no pudiera descubrir lo que ocultaba mi pantalon. Cientos de pensamientos, y ninguno bueno, se arremolinaban en mi cabeza, cuando un soplido de ella me hizo pensar que igual me habia descubierto.

⁃ Doctor, perdon, Erik, deberias examinar mis rodillas creo, suelen dolerme tambien, me doy la vuelta? Me dijo. Yo no sabia que decir, me estaria diciendo que me apartara? Me estaría advirtiendo de nuevo? O al contrario, estaba dejandose llevar por el momento y mis manos?

⁃ Ehh, esta bien, como veas, date la vuelta. Es lo unico que acerte a decir. Se dio la vuelta sobre la camilla, y se puso boca arriba tumbada, yo a los pies de la camilla y ella con la bata blanca abierta que la cubria por delante. Palpe sus rodillas y las examine, efectue la presion indicada en cada punto de sus rodillas, primero una y despues la otra. Entonces ella se incorporo, sobre la camilla, para apoyarse sobre sus antebrazos sobre la camilla y ver como examinaba sus rodillas pero al efectuar ese movimiento la corta bata se movio, se subio, dejando descubierto por delante aquel minusculo tanga verde que tanto despertaba en mi. Intente no mirar, pero lo vi, distingui lo que no habia podido destinguir viendolo por detras, era verde, un pequeño triangulo verde y casi transparente. Ella doblo sus piernas apoyando las plantas de los pies sobre la camilla y la bata subio hasta su cintura. Segui masajenando, sin querer mirar, sus gemelos para seguir subiendo hasta sus aductores, ella seguia incorporada apoyada en sus antebrazos, con sus piernas un poco separadas y notaba como no dejaba de mirarme. Yo seguia, presionando mis dedos en sus musculos pero no podia evitar desear mirar de nuevo entre sus piernas, y lo hice, mire de nuevo su tanga con ese triangulo verde transparente, y descubri bajo él su pubis, su sexo casi desnudo, solo con una perfecta linea alineada de vello pubico y entonces la mire a la cara. Ella tenia sus ojos clavados en los mios, la mire y estaba sonriendome. Solo pude bajar mi mirada y morir internamente de verguenza.

⁃ Deberias tumbarte boca abajo de nuevo, le dije.

⁃ Oh vaya, esta bien Erik, pero me voy a quitar esta bata que es mas molesta que otra cosa, contesto. Se puso en pie y dejo caer la bata sobre la silla de la consulta y volvio a tumbarse boca abajo en la camilla. En ese lapso de tiempo pude de refilon ver sus pechos, no eran grandes, pero bien puestos, y me volvia loco la situacion de tenerla en la camilla solo con aquel tanga verde minusculo. Segui masajeando su espalda, disfrutando cada centimetro que tocaba de aquella piel, desde nu nuca, bajando por su columna, recorriendo toda su espalda, como si fuera mi primera vez, una y otra vez. Llegue hasta la goma de su minusculo tanga verde, las yemas de mis dedos se introdujeron bajo ella, y recorri entonces su cintura bajo el elastico una y otra vez, de un lado al otro. Oi, o crei oir entonces un suspiro de ella.

⁃ Erik, creo que te molesta el elastico, no? Creo que lo mejor seria que me lo quitara, la oi decirme dejandome mudo.

⁃ No te preocupes, no pasa nada, solo supe decirle.

⁃ No, en serio, sera mas comodo, añadio. Entonces levanto su culo sin levantarse de la camilla y bajando sus brazos empezo a bajar lentamente aquel minusculo tanga verde, vi como lo bajaba lentamente, a una velocidad inversamente proporcional a la que seguia creciendo mi miembro. Lo bajo hasta sus gemelos, hasta donde llegaba sin levantarse por entero de la camilla y entonces la oi decir.

⁃ Puedes acabar de quitarmelo? Yo queria desaparecer, estaba mudo, paralizado y mudo. Pasaron unos segundos eternos para mi, con ella con su tanga verde minusculo bajado hasta sus gemelos y con su culo levantado de la camilla.

⁃ Eh…si claro, solo supe decir. Y acto seguido me vi acabando de despojarla de aquel minusculo tanga verde con mis manos. Lo hice lentamente, presa del panico, lo cogi en mi mano, y admito que aproveche para pasar mis dedos por él, y se lo di. Ella lo cogio y lo dejo al lado de su cintura, entre ella y yo, y continue con mi masaje. Mire su tanga, y lo toque disimuladamente, mientras tocaba su cintura, y aquel tanga se movio por mi toque, y me parecio descubrir que estaba manchado, humedo. Imaginaciones mias me dije, pero lo volvi a mover, no, no eran imaginaciones mias, estaba manchado, de flujo, y eso me encendio mas aun. Mis manos me dominaban a mi, segui con su espalda, llegue a su cintura, pero mis manos no se detenian alli, y llegaron a sus gluteos, los acaricie, los dos a la vez, con mis dos manos, y segui bajando hasta sus muslos, repeti ese placentero paseo de mis dedos, una vez, y otra, su piel se erizaba bajo mis dedos, volvi a subir hasta su nuca, lentamente, y baje de nuevo, esta vez mis pulgares eran mi brujula, que me guiaban por su espalda, hacia el Sur, su Sur, mis manos pasaron enteras sobre sus gluteos mientras mis pulgares lo hacian entre ellos. Ella levanto su cabeza, mirando hacia la pared de delante suyo, a la vez que mis pulgares iban pasando lentamente entre sus gluteos y a la vez que note como separaba sus piernas allanando el camino. De entre sus gluteos llegue a entre sus muslos, de ahi hasta sus gemelos, las plantas de los pies y mis manos emprendieron completamente abiertas con los pulgares separados el viaje de regreso, sus gemelos, sus muslos, y seguia subiendo, lentamente, y a medida que subian sus piernas se iban separando cada vez un poco mas. Desde donde estaba veia su sexo desnudo, y vi para mi desesperacion de deseo como la camilla habia recibido unas gotas de flujo de su sexo. Mis manos llegaron a su entrepierna y mis pulgares abiertos rozaron su piel, su sexo, lentamente, sin detenerse, siguiendo su camino por entre sus nalgas, y pude sentir como ligeramente elevaba su culo, como queriendo evitar un adios prematuro de mis dedos en su entrepierna y entre sus gluteos.

⁃ Erik, tambien me duelen las costillas a veces, dijo rompiendo el silencio, me doy la vuelta y me lo miras?

⁃ Ehh, si claro, como quieras, le dije.

Entonces se dio la vuelta, totalmente desnuda y boca arriba, mi miembro estaba a explotar, durisimo, tenia vida propia y queria salir de mi pantalon blanco de uniforme, y yo no sabia ni donde mirar. Empece a palpar su costado, siguiendo las costillas desde el exterior hacia el esternon, y desde las costillas flotantes o inferiores hacia las superiores. Fui subiendo poco a poco, palpandola una a una, y a medida que iba subiendo no pude evitar el irreflenable deseo de ver sus pechos, de mirarlos, no eran ni muy grandes ni muy pequeños, eran perfectos, y coronados por unos preciosos pezones rosados. Palpando la ultima de sus costillas mi meñique rozo su pecho, ella me miro, me sonrio y volvio su cara, pero no hacia la pared, sino hacia mi lado, justo delante de mi endurecido miembro. Yo no sabia que hacer, asi que eso es lo que hice, no me movi aun teniendo su cara tan cerca de mi sexo. Sexi palpandola, desde el mismo sitio donde me encontraba pero las costillas del lado contrario, y volvi a rozar su pecho, pero esta vez conscientemente e incluso paso mi dedo sobre su pezon, y en ese instante su cuerpo dio un pequeño respingo. Segui, como si nada, esta vez hacia las inferiores o flotantes y descubri que el pezon que habia rozado se habia endurecido y crecido, no eran imaginaciones mias. Segui explorandola, las flotantes desde el costado hacia el interior de su cuerpo, mi mano estaba tan cerca de su sexo desnudo, que no pude evitar bajar un poco mas hacia el, y en ese instante ella separo sus piernas y note como subia ligeramente su cuerpo en el aire. Que pretendia? Estaba ella misma buscando mis dedos? Ese movimiento me vencio, me rendi, abandone mi cordura, y baje mis dedos por sus costado hasta su ingle, recorri su ingle mas abajo, hasta donde me permitio mi brazo y volvi por la misma ingle hacia arriba. Pero no saciado mi deseo de su piel volvi a bajar por su otra ingle, mas, mas, hasta donde me dio de nuevo el brazo, pero queria mas. Cruce su entrepierna, con mis dedos, las yemas de mis dedos apenas rozaron su sexo, cruce su entrepierna mientras un suspiro escapo de su boca, su boca, esa boca tan cercana a mi duro sexo. Mis dedos subieron por la otra ingle y se posaron en su vientre. Y mi instinto animal vencio a mi saber profesional, baje mis dedos por su pubis, rozando su bello pubico, rozando la piel de su sexo, sobrevole su sexo y los labios de su sexo, oyendo nuevos suspiros y viendo como separaba mas sus piernas volviendo a elevarse su cuerpo sobre la camilla. Aquello no era normal, yo no era normal, nada era normal, asi que me entregue a mis bajos instintos. Empece a subir y bajar mi mano presionando entre mis dedos los labios de su sexo, me sentia poseido, no podia parar, los apretaba entre mis dedos a mi paso, presionandolos, mientras sus suspiros me parecian ya gemidos. Mire sus pechos mientras continuaban mis manos en su sexo, sus pezones parecian estar a punto de explotar, y entonces mire su cara, tan cercana a mi sexo y lo que vi me enloquecio mas aun. Vi su lengua, saliendo de su boca, tan cerca de mi sexo, pero tan cerca. Entonces ella me miro, saco su lengua de nuevo y apoyo de nuevo su cabeza en la camilla pero mas cerca aun de mi sexo. Me excito tanto que uno de mis dedos que apresaban los labios de su sexo se colo en el interior de su sexo, la penetre mientras ella abria mas sus piernas, empece a meter y sacar mi dedo de su sexo, notandola empapada en su interior, yo miraba mi mano, viendo entrar y salir mi dedo de su sexo empapado, y entonces lo note, note y mire mi miebro, y la vi a ella, lamiendo mi sexo sobre el pantalon blanco. El pantalon manchado, mojado de mi flujo y de su saliva y ella lamiendo sobre la fina tela. Movio su brazo y con la mano desato el nudo de mi pantalon, y acto seguido me lo bajo de delante, acerco mas su cabeza y volvio a lamer mi verga sobre el boxer blanco que llevaba, la lamia entera, sobre el boxer, entera de arriba a abajo y de abajo a arriba. Esa estampa de verla asi me encendio mas aun si podia ser y con dos dedos de la otra mano empece a frotar su clitoris mientras continuaba penetrandola con mi dedo en su sexo, mas rapido, mas profundo, sus suspiros antes, gemidos despues, eran ya casi jadeos, acompasados con los mios a cada lamida suya en mi sexo. De mi boxer brotaban gotas que atravesaban el tejido y ella las lamia ansiosa hasta que con un rapido movimiento bajo mi boxer descubriendo mi verga y metiendola entera en su boca.

La consulta a aquellas alturas estaba inundada de jadeos, de chapoteos, de los de mis manos en su sexo y de los de mi verga en su boca, el ambiente olia a sexo, a vicio, a placer. Pero queria mas aun, queriamos los dos mas aun. Yo estaba sediento, y ella podia darme de beber, cogi su cuerpo y lo movi, la puse atravesada en la camilla, separe sus piernas y me arrodille entre ellas. Mi cabeza se hundio en su entrepierna, mis labios recorrian los labios de su sexo, mi lengua recorria cada centimetro de su sexo. Sus piernas abiertas descansaban en mis hombros, mientras ella aguantaba su cuerpo apoyada en su antebrazo misntras con su otra mano presionaba mi cabeza contra su sexo. Mis labios hacian prisionero su clitoris, presionadolo entre ellos, sus jadeos me encendian mas aun y dos de mis dedos penetraron su sexo mientras no dejaba de lamer su sexo. Su tesoro chorreaba, el flujo bajaba por sus piernas, hasta su culo, gotas caian al suelo de lo empapada que estaba y mientras otro de mis dedos empezo a juguetear rozando su culo. Rozaba su culo, iba presionando suavemente hasta que penetre su culo con mi dedo. Ella se movia, su cuerpo buscaba mis dedos y mi lengua, los dedos que penetraban su sexo y su culo y la lengua que lamia su clitoris ayudada por mis labios. Sentia mis dedos chocar entre ellos en su interior, el chapoteo nos encendia mas aun a los dos.

Sacó mis dedos de su interior y se puso en pie ante mi, me levantó desabrochó mi bata, se agacho ella y me quito los pantalones y el boxer del todo, y mientras se incorporaba de nuevo aprovecho para lamer de nuevo mi verga que seguia de piedra.

Nos miramos, descubrimos el deseo en los ojos del otro y por primera vez nos besamos. Un beso con sabor a placer, con sabor a su flujo, con sabor a mi flujo, sus pechos colmados de sus pezones duros clavados en mi pecho. Nuestros labios volaban, nuestras lenguas se entrelazaban, nos saboreamos con pasion, nos degustabamos con devocion.

Me sentó en una silla, se puso delante de mi, dandome la espalda, separo sus piernas, abriendolas y se movio hacia mi. Paso su mano entre sus piernas alcanzando mi verga, y empezo a sentarse sobre ella, clavando mi verga en su sexo a medida que se sentaba. Mi miembro entero desaparecio en su sexo, ella sentada sobre mi, de espaldas a mi, y frente a nosotros, el espejo de mi consulta. Buscamos nuestras miradas en el espejo, y mirandonos fijamente ella empezo a cabalgar sobre mi, primero lentamente, en ocasiones con mas rapidez, en momentos profundamente, en otros casi sacando mi verga de su interior para de nuevo volver a meter entera lentamente hasta sentarse de nuevo sobre mi. Empece a amasar sus pechos, pellizcando sus pezones que crecian mas aun entre mis dedos, y siempre mirandonos a los ojos en el espejo. Ella empezo a frotar su clitoris mientras me miraba y cabalgaba y yo dejandome cabalgar y amasando sus pechos calientes. Los dos jadeabamos al ritmo de su cabalgada, cada vez mas excitados, mas, mucho mas. Y sin dejar de mirar aquel espejo magico.

Pero yo queria mas. Queria cada rincon de aquel cuerpo para mi.

Ella se levanto, y se quedo provocandome ante mi, dandome la espalda y agachandose poco a poco, mostradome su sexo y su culo a la vez.

Me levante, con fuerza la apoye contra mi mesa, boca abajo, sus pechos contra la mesa de madera, con mis pies separe sus piernas, con brusquedad, cogí mi verga con mi mano y con la otra mano separe sus nalgas, puse mi duro miembro a las puertas de su culo y lentamente empece a penetrarla, a penetrar su culo. Ella gemia, mezcla de dolor, placer y morbo, segui presionando hasta que mi verga entera se perdio en el interior de su culo. Y entonces ella empezo a empujar. Primero lento. Despues mas rapido y fuerte. Yo notaba como ella apretaba sus musculos internos para sentir aun mas mi verga dentro de su culo. Continuó empujando, paso una mano entre sus piernas y volvió a masturbarse de nuevo, mientras yo no dejaba de penetrar su culo, ella frotaba su clitoris con dos dedos haciendo circulos y metió otros dos dedos en su sexo empapado. Yo sentia sus dedos en su interior chocando con mi verga en el interior de su culo. Jadeabamos, gritabamos de gusto, sintiendo cada vez mas cerca ese instante final.

Saque mi verga de su culo. La cogí, le di la vuelta y la deje boca arriba sobre la mesa, con las piernas colgando. Subí sus piernas a mi cintura, las apoye en mis antebrazos, y empece a pasar mi verga sobre su clitoris, frotandolo. Ella tiraba de su pubis para sentir mas aun mi verga masturbando su clitoris pero ya no podiamos mas. La penetre de golpe. Con fuerza, una penetracion lenta y profunda, y empece a embestirla, primero lentamente, poco a poco aumentando el ritmo, mas rapido, mas rapido, sus gemidos alimentaban mis embestidas, los dos jadeabamos, oliamos a sexo, sabiamos a sexo, y llego ese instante, y los dos entre jadeos llegamos al climax, nos corrimos al unisono, vacie mi verga dentro de su sexo. Continue moviendome, lentamente dentro de ella, hasta que no quedo una gota de mi leche dentro de mi y quedo toda dentro de ella. Deje caer mi pecho sobre ella, y nos besamos aun con pasion. Despues de ese beso me retire al servicio, cuando volvi ella ya no estaba. Pense que todo habia sido un sueño y me sente en el sillon de mi mesa y entonces descubri una nota que decia :

⁃ Doctor, Erik, tienes unas fantasticas manos, espero que puedas volver a visitarme pronto, me he tomado la libertad de anotar en tu agenda los dias que me irian bien. Atentamente su “ paciente “. Me di cuenta que no me habia dicho ni su nombre, rebusque en la agenda que estaba sobre mi mesa y descubri que habia anotado “ sus visitas” cada viernes desde ese dia, siempre a ultima hora. Desde entonces y hasta ahora cada viernes llega mi “ paciente “ especial, y soy aun mas feliz en mi trabajo.

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” dia de trabajo…”

” un dia de trabajo ”

Katy y Eric trabajan juntos en un restaurante de la playa. En el paseo maritimo de un tipico pueblo pesquero, abarrotado en verano y mas acogedor en fechas de invierno como ahora donde los hoteles y apartamentos no estaban llenos al cien por cien. Por suerte era una zona donde solia ser visitada por gente adinerada y no habia turismo de borrachera. Eran las 9 de la mañana y ese dia les tocaba abrir a ellos y eso suponia entrar los primeros para preparar las salas y acondicionarlo todo antes de que llegaran el resto de compañeros y el dueño del restaurante tambien. Como siempre que toca ese turno empezaron por colocar mesas y sillas seguido de los manteles y los cubiertos. Lo hacian en equipo, hacia tiempo que su jefe los habia puesto en el mismo turno ya que se llevaban bien y sabian trabajar juntos. Despues de tener las mesas organizadas tenian que colocar los platos que se ponian en las mesas para los aperitivos y se dirigieron con el carro que usaban, para ahorrarse viajes y llevar peso, al pequeño almacén donde estaba la alacena donde se guardaban todos los platos limpios ordenados por su tipo de uso. Katy y Eric iban cargando el carro mientras iban charlando cogiendo pilas de platos cuando una pila de platos estuvo a punto de caer sobre Katy sino hubiera sido porque Eric vio lo que iba a ocurrir y poniéndose tras ella pudo sostenerla y empujar de nuevo la pila hacia el interior de la estantería. Salvados por los pelos, los platos y la cabeza y los pies de Katy.
— Gracias — dijo Katy con Eric aun detrás de ella.
— Me debes una — contesto Eric en tono burlesco.
Pero ninguno de los dos se había movido tras haber salvado los platos de consomé. Los dos permanecían inmóviles, sin saber porque. Y entonces Eric bajo sus manos que aun estaban apoyadas en la estantería sobre la cabeza de Katy y las puso sobre las caderas de Katy.
Apreto sus dedos en la cintura de Katy y ella no se movio, no se aparto. Hacia tiempo que se conocían, eran amigos, y se tenían confianza pero nunca había habido nada entre ellos.
Eric apretó sus dedos de nuevo en la cintura de Katy pero ahora ella contesto, no marchándose sino al contrario, Katy apretó su cuerpo contra el cuerpo de Eric y él respondio, apretando su cuerpo contra el de ella también mientras la aguantaba con sus manos en su cintura.
Seguro que ninguno de los dos cuando se habían despertado esa misma mañana habían pensado que pocas horas después iban a encontrarse en esa situación. En el pequeño almacén había subido la temperatura por momentos. Y los dos seguían empujando contra el cuerpo del otro.
Eric acerco su mejilla al cuello de Katy, y la beso, y ella no se aparto, o mejor dicho si se aparto, pero ofreciéndole todo su cuello, y Eric la beso, recorriendo con sus labios desde su cuello hasta su oreja y ella notaba su respiración, detrás de ella y sentía como se iba excitando por momentos, y entonces era ella la que suspiraba excitandolo a él, entrando en una reciproca excitación.
Eric cogio a Katy y le dio la vuelta, los dos cara a cara, se miraron durante unos instantes que parecieron una eternidad silenciosa y sus labios se entregaron en besos de locura. Se besaron apasionadamente, Eric mordia el labio de Katy mientras los dos apretaban sus cuerpos el uno contra el otro. Katy llevaba su uniforme puesto, falda negra y camisa negra sedosa y Eric su uniforme también de traje negro y camisa blanca y ella sentía como bajo el pantalón de Eric crecia una inmensa erección, sentía como su miembro estaba muy duro y sentía como lo apretaba contra ella, contra su sexo y ella sentía también como dentro de su tanga su sexo se humedecia. Los dos estaban calientes, y lo iban estando mas aun por momentos.
Eric la movio y la llevo contra la alacena, y volvió a clavar su cuerpo contra ella, cara a cara, empezó a besar su cuello, a lamerlo, a lamer sus labios mientras sus manos acariciaban los pechos de ella. Los amasaba, los apretaba con las dos manos mientras no dejaba de besarla, lamerla y morder sus labios. Katy estaba fuera de si, muy muy caliente y ella misma abrió su camisa, ofreciéndole a si sus pechos, cubiertos solo por un sujetador negro con pequeños dibujos y transparecias. Sus pechos no eran muy grandes pero eran bonitos y Eric los seguía apretando y amasando con sus manos sobre el sujetador hasta que con un hábil movimiento con una de sus manos tras la espalda de Katy se los desabrocho y entonces empezó a juguetear con sus pezones, pellizcándolos entre sus dedos. Katy veía sus manos, como jugaban en sus pechos y veía y notaba como se endurecían sus pezones y sentía a la vez como su tanga a estas alturas estaba empapado del flujo de su sexo. Eric se inclino y empezó a besar sus pechos, a chupar sus pezones y a morderlos suavemente entre sus dientes. Katy apretaba con sus manos la cabeza de él contra sus pechos, no quería que parara de hacer lo que estaba haciendo. Pero Eric paro. Le dio la vuelta, la puso de espaldas a él y empezó a apretar su duro miembro contra su culo mientras ella se apoyaba con sus manos en la alacena y seguía sobando sus pechos, sin parar, hasta que fue bajando, fue bajando sus manos hasta que llevo a la cinturilla de su falda, y siguió bajando, bajo hasta llegar a su sexo, y empezó a pasar sus manos, sus dedos sobre el sexo de Katy, y ella sentía como ardia su sexo bajo su ropa. Katy estaba desesperada de placer pero Eric dejo de acariciar su sexo, pero antes de que Katy se pudiera entristecer por ello noto como la mano de Eric estaba de nuevo en la cinturilla de su falda pero eta vez por dentro. El había metido su mano dentro de su falda y fue bajándola por dentro hasta llegar a su sexo empapado y empezó a acariciarlo sobre su tanga empapado. Katy se deshacía de gusto, mientras Eric frotaba su clítoris sobre el tanga, lo froto hasta que aparto con un dedo habilidosamente su tanga y empezó a penetrarla, primero con un dedo y luego con dos, primero lentamente, para después mas rápido frotando a la vez con otro dedo su clítoris. Katy se moria de gusto. El pequeño almacen se llenaba con sus suspiros y sus jadeos, no podía mas, dejo solo una mano apoyada en la alacena y con la otra empezó a buscar detrás de ella misma el sexo de Eric, y lo encontró, encontró su polla dura dentro de su pantalón, pero abrió su cremallera y desabrocho su pantalón y empezó a cogerla sobre su bóxer, empezó a apretarla, fuerte, a mover su mano, que se mojaba con el flujo de su polla que atravesaba el tejido de su bóxer ahora ella entre sus propios gemidos oia también los jadeos de Eric a cada embestida de su mano en la polla de Eric. Pero entonces Eric hizo algo, desabrocho su falda y la dejo caer, cogio su tanga y se lo bajo, dejándoselo por las rodillas y con sus pies separo las piernas de ella y sin dar tiempo a nada la penetro con su miembro. Katy sentía su polla, entrando en ella, lentamente, resbalando por su sexo, hasta llegar al fondo, hasta entrar toda entera dentro de su sexo, y ella apretaba los musculos internos de su sexo, aprisionándola para sentirla mas aun, no quería desperdiciar ni un segundo de placer, ni un milímetro de su sexo dentro de ella. Se sentía poderosa con su polla dentro de ella e indefensa con el tanga por las rodillas, cosa que aun la excitaba mas aun si eso era posible. Estaba tan excitada que aun quería mas, y mientras el la embestia por detrás fuerte ella empezó a frotar su propio clítoris como poseída, los gemidos y jadeos de los dos inundaban el pequeño y acalorado almacen, y ella no pudo mas, sintió como llegaba al final, no quería y quería, y el placer le vencio y dejo llevar, y se corrió entre gritos, con sus propios dedos en su clítoris y la polla de Eric entera en su sexo, él siguió empujando mientras ella intentaba recuperar la respiración pero por lo visto aun no había acabado con ella.
La puso cara a él, le acabo de quitar la falda y el tanga, la cogio por la cinturay la levanto sentándola en la alacena, la abrió de piernas y se puso de rodillas entre sus piernas, y empezó a recorrer su sexo con su lengua, lentamente, recorriendo su sexo entero, saboreando su flujo, disfrutándolo, y mientras lo hacia con un dedo empezó a penetrar lentemente su sexo y a pasar otro dedo por su culo que también estaba empapado del flujo que chorreaba por entre sus piernas, y poco a poco también fue penetrando su culo con ese dedo, Estaba rodeada de placer, por todos lados, la lengua de Eric en su sexo, un dedo en su sexo y otro dedo en su culo, sentía como sus dedos chocaban entre ellos dentro de su cuerpo, estaba tan caliente que apretaba sus pechos entre sus manos mientras miraba entre sus piernas y veía la lengua de Eric abrasando su sexo y esa imagen la volvia loca, la volvia loca hasta el punto de que se corrió en su boca, estremeciéndose todo su cuerpo al hacerlo, gimiendo, jadeando, pellizcándose los pezones mientras se corria gritando de placer. Pero Katy quería algo mas, algo mas aun, se puso en pie, apoyo a Eric contra la alacena, se puso de rodillas, delante de él y mirándolo a los ojos primero le bajo los boxers, para luego mirar su polla y volver a mirarlo a los ojos. Katy estaba deseando saborearla y no espero un segundo mas. Mietras Eric miraba como lo hacia ella se la metio entera lentamente en la boca, saboreando el flujo salado de su polla, saboreándolo y disfrutándolo igual que él había saboreado el suyo unos minutos antes. Katy puso sus manos en las caderas de él y empezó a devorar su polla, a hacerle una paja con su boca mientras oia como disfrutaba él , sintiendo su boca y viéndolo en primer plano, como se la comia entera. Lo hacia rápido, y lo hacia lento, mamaba rápido, mamaba lento, mirándolo a los ojos mientras lo hacia, y él la miraba mientras ella mamaba. Katy saco su polla de su boca lentamente y la cogio con su mano y empezó a masturbarlo, empezó a hacerle una paja mientras ella lamia su capullo, capullo que le daba sus gotas de flujo como premio a cada movimiento de su mano en su polla, Katy tenia su cara y su boca llena del flujo de su polla, pero quería mas, seguía haciéndole una paja contra su cara, contra su lengua, contra su boca, y sentía que él no podía mas, lo oia como gemia y jadeaba y de rodillas empezó a masturbarse ella misma y decidio acabar con esa tortura de placer, y empezó a masturbarlo rápido y con fuerza, lamiendo su capullo, chupando su polla, hasta que ella supo que no había ya vuelta atrás, hasta que él vio que no podía aguantar mas, y ella se esforzó mas aun. Y entre jadeos y gritos el se corrió, en su boca, en su cara, ella no desperdicio ni una gota, mientras él se corria ella metio su polla en su boca, y él oia como su leche inundaba su boca y ella tragaba su leche mientras se corria por enésima vez con sus propios dedos en su clítoris y dentro de su sexo con la leche de él en su boca. Y se corrieron juntos e intentaron recuperar la respiración, los dos, sin prisa, sin pudor ni vergüenza.
Después de unos minutos él la puso en pie, y se besaron, los dos sabían y olian a sexo, y les encantaba, a los dos.
Se vistieron, y acabaron su trabajo de la mañana.
Por la tarde, a la hora de salir de su turno se despidieron y Katy dijo:
— Creo que mañana entrare antes —
— Si, yo también tengo trabajo atrasado — contesto Eric.

” esas decimas de segundo…”

Un nuevo día en la oficina, uno más, y empezaba con el mismo sopor de cada día. Andrés iba por el pasillo cuando entre dos archivadores salió Carla empujando una caja repleta de documentación, iba agachada empujando de la caja y Andrés no pudo evitar mirar hacia su escote donde se insinuaban o mejor dicho se veían dos voluptuosos pechos bajo un sujetador blanco con encaje. Tras unas decimas de segundo que disfruto como si fueran eternas y aunque le supieron a poco Andrés ofreció su ayuda a Carla.
— Deja, deja ya te ayudo yo – y se puso a tirar de la caja dándole la espalda a ella para que de nuevo una mirada suya indiscreta no le traicionara.
— Gracias – le contesto ella amable como siempre lo era.
La acompaño hasta su mesa y se despidió de ella deseándole una feliz jornada a la vez que se alejaba hacia su propia mesa.
El día había empezado aburrido como siempre pero la visión de los pechos de Carla había conseguido mejorarlo notablemente. Las horas pasaban, los compañeros de Andrés comentaban el partido de futbol del día anterior por televisión pero él no conseguía centrarse, ni en el trabajo ni en el partido ni en nada, aquellas decimas de segundo a primera hora lo tenían atrapado, hasta el punto que algún compañero le pregunto si se encontraba bien ya que él de por sí bastante locuaz ese día casi no hablaba.
— Si, sí, estoy bien, pensando en mis cosas – se esforzó en contestar.
Durante el día intento acercare a Carla en varias ocasiones, deseaba estar cerca de ella, para volver a recordar aquellos instantes de primera hora, se acercaba, por detrás de ella, mirando su cuerpo, vestida con una falda azul marino, ni muy larga ni muy corta y una blusa sin botones color crudo, esa blusa, esa, esa que antes le había ofrecido tan bello espectáculo, se acercaba a ella y miraba su sujetador por detrás, color blanco, hablaba con ella sobre alguna información que necesitaba y volvía a su mesa.
El día transcurrió así, con varias idas y venidas.
A última hora Andrés se despidió de Carla y le deseo un buen fin de semana.
A la noche, al llegar a su casa, se dio una ducha y ceno, y en la soledad de su cama Andrés volvió a rememorar aquellos pechos que lo habían llevado loco todo el día y decidió entregarse a su placer en solitario.
Y por fin llego el lunes, Andrés tenía un motivo para ir con más alegría a trabajar.
Se encontró a Carla a media mañana, en la máquina de café, y estuvieron charlado un rato, el la miraba, a hurtadillas cuando ella no le miraba a los ojos, él recorría su cuerpo con su mirada, sus piernas, sus caderas hasta llegar a sus pechos, firmes y prominentes.
Seguían charlando cuando a Carla se le cayó el sobre del azucarillo al suelo.
— Deja, ya lo cojo yo – dijo Andrés agachándose a recogerlo.
— No te preocupes – dijo Carla agachándose a la vez que él.
Se encontraron los dos agachados, y Andrés cayó en su tentación, y no pudo evitar mirar su escote. Decimas de segundo de nuevo, aunque en esta ocasión Carla no se levanto tan rápida, estuvieron unos segundos así, agachados los dos, Andrés viendo lo que Carla escondía bajo la blusa, color crudo de nuevo y escotada y Carla agachada delante de él.
Cuando por fin se levantaron Andrés le dio el sobre de azúcar y con nervios disimulados se despidió para seguir trabajando.
Ya en su mesa fue recuperando la compostura, descubrió una importante erección bajo su pantalón e intento por todos los medios buscar algo en lo que poder trabajar para poder hacerla desaparecer, le costaba concentrarse, seguía viendo aquellos preciosos pechos en su imaginación, pero la cosa ahora iba mas allá, imaginaba como serian aquellos pechos desnudos, sin atrapar dentro de aquel sujetador blanco, como serian los pezones que los coronaban, había leído en algún sitio que los hombres tienen esa obsesión por los pechos por un tema de evolución, nunca han superar el destete materno pero lo que a él le pasaba por la cabeza estaba muy lejos de esos términos, estaba más cercano a la literatura erótica o incluso a una película porno, imaginaba descubrir si bajo aquella falda llevaba o no ropa interior, y si llevaba como seria. No podía dejar de pensar e imaginarla. Se habría dado cuenta Carla que le estaba mirando? Seguía absorto en esos pensamientos cuando una duda le asalto, no había estado Carla demasiado tiempo agachada? Y si se había dado cuenta de que le estaba mirando…no era extraño que no se hubiera levantado más rápida?
— Andrés, Andrés… —
El oír su nombre le hizo volver a la realidad. Se volvió y al lado de su mesa estaba Carla, se acerco, más, y le dijo, — Te he traído los informes que me pediste antes – y se agacho junto a su silla para abrir una caja llena de documentos.
Andrés miro la caja, y no pudo contenerse y miro a Carla, a los ojos, y de sus ojos paso a sus pechos, decimas de segundo para recrearse en su escote, — gracias, no tenias que correr – le dijo volviendo de nuevo a mirarla a los ojos y allí encontró una sonrisa, mientras vio como ella se inclinaba un poco más aun agachada y viendo sin tener que mirar aquellos pechos que tan loco lo estaban volviendo. Sintió de nuevo crecer su erección, intento separarse de ella y mirar a otro lado para no explotar allí mismo y se levanto de la silla.
— Gracias, cuando acabe te los devuelvo – logro decir.
— Esta bien – dijo ella sonriendo y alejándose de su mesa.
Cuando ella se alejo se dejo caer sobre la silla y enterró su cabeza entre sus manos como queriendo expulsar todo lo que pasaba por su cabeza en ese momento.
Andrés no salió ni a comer, prefería tener la cabeza ocupada entre archivos y documentos, ya a última hora solo le quedaban por hacer unas fotocopias para tener todo su trabajo adelantado tres días de tanto que había hecho.
Estaba acabando cuando se abrió la puerta del pequeño cuarto de las fotocopias y al girarse la vio, ella de nuevo, Carla.
Ella le saludo y el contesto, casi sin querer mirar y al volverse para salir del cuarto choco contra ella tirándole al suelo los documentos que ella llevaba.
— Perdona, perdona – dijo él arrodillándose a recogerlo todo.
— Tranquilo no pasa nada, en un momento se recoge todo – y se arrodillo también a recoger.
Los dos de nuevo cara a cara, ella frente a él, arrodillada, agachada, y de nuevo él miro, lo volvió a hacer, mirar aquellos pechos anhelados.
Y ella lo miro, a los ojos, le sonrió, y se agacho mas, y él seguía mirándolos, mas, y mejor.
Y lo hizo, acerco una mano, a sus pechos, y acaricio un pecho primero, mientras ella le miraba a los ojos, y acaricio el otro después, y ella cerraba los ojos como deleitándose. Los amasaba en sus manos, uno y otro, lentamente, como si fuera su boca la que los saboreara y ella seguía con los ojos cerrados mordiendo su labio mientras suspiraba.
De repente ella se levanto. El avergonzado se levanto también pero ella fue hasta la puerta, la cerro con la llave y fue rápida hacia él. Lo puso contra la fotocopiadora, cara a cara y le dijo — Creo que esto es lo que quieres – y tal y como acabo de decir esas palabras se deshizo por la cabeza de su blusa. Allí estaba ella, mostrándole sus pechos. Andrés no pudo contenerse, se lanzo a sus pechos como al abismo, empezó a amasarlos, los dos a la vez con sus manos, se agacho y empezó a morderlos sobre el sujetador blanco de encaje, los pezones de ella amenazaban con romper la tela a medida que se endurecían más y más. Andrés los mordía, a través de la tela, los chupaba, los succionaba, y ella mientras con la cabeza dejada ir hacia atrás se dejaba hacer mientras suspiraba y lanzaba pequeños gemidos.
A esas alturas Andrés no podía esconder su erección, su verga estaba dura, muy dura bajo el pantalón y en ese preciso instante ella le dijo — dame lo que tienes para mí – mientras metía su mano dentro del pantalón por la cintura.
Empezó a sobar su verga sobre el bóxer dentro del pantalón hasta que le dijo – déjame verla, la quiero ¡!! – y ella sacando su mano del pantalón empezó a desabrochárselo y a bajar su cremallera, el pantalón de Andrés cayó al suelo y él con un movimiento lanzo sus náuticos y su pantalón a un lado.
Carla seguía en pie, junto a él y metió su mano en su bóxer sobando su polla con fuerza hasta que la saco y la dejo libre.
Carla se arrodillo y empezó a frotar contra sus pechos la verga de Andrés, llenándose de su flujo…
…continuara…?

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