” Valeria y Marta…? ;)

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” dia de trabajo…”

” un dia de trabajo ”

Katy y Eric trabajan juntos en un restaurante de la playa. En el paseo maritimo de un tipico pueblo pesquero, abarrotado en verano y mas acogedor en fechas de invierno como ahora donde los hoteles y apartamentos no estaban llenos al cien por cien. Por suerte era una zona donde solia ser visitada por gente adinerada y no habia turismo de borrachera. Eran las 9 de la mañana y ese dia les tocaba abrir a ellos y eso suponia entrar los primeros para preparar las salas y acondicionarlo todo antes de que llegaran el resto de compañeros y el dueño del restaurante tambien. Como siempre que toca ese turno empezaron por colocar mesas y sillas seguido de los manteles y los cubiertos. Lo hacian en equipo, hacia tiempo que su jefe los habia puesto en el mismo turno ya que se llevaban bien y sabian trabajar juntos. Despues de tener las mesas organizadas tenian que colocar los platos que se ponian en las mesas para los aperitivos y se dirigieron con el carro que usaban, para ahorrarse viajes y llevar peso, al pequeño almacén donde estaba la alacena donde se guardaban todos los platos limpios ordenados por su tipo de uso. Katy y Eric iban cargando el carro mientras iban charlando cogiendo pilas de platos cuando una pila de platos estuvo a punto de caer sobre Katy sino hubiera sido porque Eric vio lo que iba a ocurrir y poniéndose tras ella pudo sostenerla y empujar de nuevo la pila hacia el interior de la estantería. Salvados por los pelos, los platos y la cabeza y los pies de Katy.
— Gracias — dijo Katy con Eric aun detrás de ella.
— Me debes una — contesto Eric en tono burlesco.
Pero ninguno de los dos se había movido tras haber salvado los platos de consomé. Los dos permanecían inmóviles, sin saber porque. Y entonces Eric bajo sus manos que aun estaban apoyadas en la estantería sobre la cabeza de Katy y las puso sobre las caderas de Katy.
Apreto sus dedos en la cintura de Katy y ella no se movio, no se aparto. Hacia tiempo que se conocían, eran amigos, y se tenían confianza pero nunca había habido nada entre ellos.
Eric apretó sus dedos de nuevo en la cintura de Katy pero ahora ella contesto, no marchándose sino al contrario, Katy apretó su cuerpo contra el cuerpo de Eric y él respondio, apretando su cuerpo contra el de ella también mientras la aguantaba con sus manos en su cintura.
Seguro que ninguno de los dos cuando se habían despertado esa misma mañana habían pensado que pocas horas después iban a encontrarse en esa situación. En el pequeño almacén había subido la temperatura por momentos. Y los dos seguían empujando contra el cuerpo del otro.
Eric acerco su mejilla al cuello de Katy, y la beso, y ella no se aparto, o mejor dicho si se aparto, pero ofreciéndole todo su cuello, y Eric la beso, recorriendo con sus labios desde su cuello hasta su oreja y ella notaba su respiración, detrás de ella y sentía como se iba excitando por momentos, y entonces era ella la que suspiraba excitandolo a él, entrando en una reciproca excitación.
Eric cogio a Katy y le dio la vuelta, los dos cara a cara, se miraron durante unos instantes que parecieron una eternidad silenciosa y sus labios se entregaron en besos de locura. Se besaron apasionadamente, Eric mordia el labio de Katy mientras los dos apretaban sus cuerpos el uno contra el otro. Katy llevaba su uniforme puesto, falda negra y camisa negra sedosa y Eric su uniforme también de traje negro y camisa blanca y ella sentía como bajo el pantalón de Eric crecia una inmensa erección, sentía como su miembro estaba muy duro y sentía como lo apretaba contra ella, contra su sexo y ella sentía también como dentro de su tanga su sexo se humedecia. Los dos estaban calientes, y lo iban estando mas aun por momentos.
Eric la movio y la llevo contra la alacena, y volvió a clavar su cuerpo contra ella, cara a cara, empezó a besar su cuello, a lamerlo, a lamer sus labios mientras sus manos acariciaban los pechos de ella. Los amasaba, los apretaba con las dos manos mientras no dejaba de besarla, lamerla y morder sus labios. Katy estaba fuera de si, muy muy caliente y ella misma abrió su camisa, ofreciéndole a si sus pechos, cubiertos solo por un sujetador negro con pequeños dibujos y transparecias. Sus pechos no eran muy grandes pero eran bonitos y Eric los seguía apretando y amasando con sus manos sobre el sujetador hasta que con un hábil movimiento con una de sus manos tras la espalda de Katy se los desabrocho y entonces empezó a juguetear con sus pezones, pellizcándolos entre sus dedos. Katy veía sus manos, como jugaban en sus pechos y veía y notaba como se endurecían sus pezones y sentía a la vez como su tanga a estas alturas estaba empapado del flujo de su sexo. Eric se inclino y empezó a besar sus pechos, a chupar sus pezones y a morderlos suavemente entre sus dientes. Katy apretaba con sus manos la cabeza de él contra sus pechos, no quería que parara de hacer lo que estaba haciendo. Pero Eric paro. Le dio la vuelta, la puso de espaldas a él y empezó a apretar su duro miembro contra su culo mientras ella se apoyaba con sus manos en la alacena y seguía sobando sus pechos, sin parar, hasta que fue bajando, fue bajando sus manos hasta que llevo a la cinturilla de su falda, y siguió bajando, bajo hasta llegar a su sexo, y empezó a pasar sus manos, sus dedos sobre el sexo de Katy, y ella sentía como ardia su sexo bajo su ropa. Katy estaba desesperada de placer pero Eric dejo de acariciar su sexo, pero antes de que Katy se pudiera entristecer por ello noto como la mano de Eric estaba de nuevo en la cinturilla de su falda pero eta vez por dentro. El había metido su mano dentro de su falda y fue bajándola por dentro hasta llegar a su sexo empapado y empezó a acariciarlo sobre su tanga empapado. Katy se deshacía de gusto, mientras Eric frotaba su clítoris sobre el tanga, lo froto hasta que aparto con un dedo habilidosamente su tanga y empezó a penetrarla, primero con un dedo y luego con dos, primero lentamente, para después mas rápido frotando a la vez con otro dedo su clítoris. Katy se moria de gusto. El pequeño almacen se llenaba con sus suspiros y sus jadeos, no podía mas, dejo solo una mano apoyada en la alacena y con la otra empezó a buscar detrás de ella misma el sexo de Eric, y lo encontró, encontró su polla dura dentro de su pantalón, pero abrió su cremallera y desabrocho su pantalón y empezó a cogerla sobre su bóxer, empezó a apretarla, fuerte, a mover su mano, que se mojaba con el flujo de su polla que atravesaba el tejido de su bóxer ahora ella entre sus propios gemidos oia también los jadeos de Eric a cada embestida de su mano en la polla de Eric. Pero entonces Eric hizo algo, desabrocho su falda y la dejo caer, cogio su tanga y se lo bajo, dejándoselo por las rodillas y con sus pies separo las piernas de ella y sin dar tiempo a nada la penetro con su miembro. Katy sentía su polla, entrando en ella, lentamente, resbalando por su sexo, hasta llegar al fondo, hasta entrar toda entera dentro de su sexo, y ella apretaba los musculos internos de su sexo, aprisionándola para sentirla mas aun, no quería desperdiciar ni un segundo de placer, ni un milímetro de su sexo dentro de ella. Se sentía poderosa con su polla dentro de ella e indefensa con el tanga por las rodillas, cosa que aun la excitaba mas aun si eso era posible. Estaba tan excitada que aun quería mas, y mientras el la embestia por detrás fuerte ella empezó a frotar su propio clítoris como poseída, los gemidos y jadeos de los dos inundaban el pequeño y acalorado almacen, y ella no pudo mas, sintió como llegaba al final, no quería y quería, y el placer le vencio y dejo llevar, y se corrió entre gritos, con sus propios dedos en su clítoris y la polla de Eric entera en su sexo, él siguió empujando mientras ella intentaba recuperar la respiración pero por lo visto aun no había acabado con ella.
La puso cara a él, le acabo de quitar la falda y el tanga, la cogio por la cinturay la levanto sentándola en la alacena, la abrió de piernas y se puso de rodillas entre sus piernas, y empezó a recorrer su sexo con su lengua, lentamente, recorriendo su sexo entero, saboreando su flujo, disfrutándolo, y mientras lo hacia con un dedo empezó a penetrar lentemente su sexo y a pasar otro dedo por su culo que también estaba empapado del flujo que chorreaba por entre sus piernas, y poco a poco también fue penetrando su culo con ese dedo, Estaba rodeada de placer, por todos lados, la lengua de Eric en su sexo, un dedo en su sexo y otro dedo en su culo, sentía como sus dedos chocaban entre ellos dentro de su cuerpo, estaba tan caliente que apretaba sus pechos entre sus manos mientras miraba entre sus piernas y veía la lengua de Eric abrasando su sexo y esa imagen la volvia loca, la volvia loca hasta el punto de que se corrió en su boca, estremeciéndose todo su cuerpo al hacerlo, gimiendo, jadeando, pellizcándose los pezones mientras se corria gritando de placer. Pero Katy quería algo mas, algo mas aun, se puso en pie, apoyo a Eric contra la alacena, se puso de rodillas, delante de él y mirándolo a los ojos primero le bajo los boxers, para luego mirar su polla y volver a mirarlo a los ojos. Katy estaba deseando saborearla y no espero un segundo mas. Mietras Eric miraba como lo hacia ella se la metio entera lentamente en la boca, saboreando el flujo salado de su polla, saboreándolo y disfrutándolo igual que él había saboreado el suyo unos minutos antes. Katy puso sus manos en las caderas de él y empezó a devorar su polla, a hacerle una paja con su boca mientras oia como disfrutaba él , sintiendo su boca y viéndolo en primer plano, como se la comia entera. Lo hacia rápido, y lo hacia lento, mamaba rápido, mamaba lento, mirándolo a los ojos mientras lo hacia, y él la miraba mientras ella mamaba. Katy saco su polla de su boca lentamente y la cogio con su mano y empezó a masturbarlo, empezó a hacerle una paja mientras ella lamia su capullo, capullo que le daba sus gotas de flujo como premio a cada movimiento de su mano en su polla, Katy tenia su cara y su boca llena del flujo de su polla, pero quería mas, seguía haciéndole una paja contra su cara, contra su lengua, contra su boca, y sentía que él no podía mas, lo oia como gemia y jadeaba y de rodillas empezó a masturbarse ella misma y decidio acabar con esa tortura de placer, y empezó a masturbarlo rápido y con fuerza, lamiendo su capullo, chupando su polla, hasta que ella supo que no había ya vuelta atrás, hasta que él vio que no podía aguantar mas, y ella se esforzó mas aun. Y entre jadeos y gritos el se corrió, en su boca, en su cara, ella no desperdicio ni una gota, mientras él se corria ella metio su polla en su boca, y él oia como su leche inundaba su boca y ella tragaba su leche mientras se corria por enésima vez con sus propios dedos en su clítoris y dentro de su sexo con la leche de él en su boca. Y se corrieron juntos e intentaron recuperar la respiración, los dos, sin prisa, sin pudor ni vergüenza.
Después de unos minutos él la puso en pie, y se besaron, los dos sabían y olian a sexo, y les encantaba, a los dos.
Se vistieron, y acabaron su trabajo de la mañana.
Por la tarde, a la hora de salir de su turno se despidieron y Katy dijo:
— Creo que mañana entrare antes —
— Si, yo también tengo trabajo atrasado — contesto Eric.

” esas decimas de segundo…”

Un nuevo día en la oficina, uno más, y empezaba con el mismo sopor de cada día. Andrés iba por el pasillo cuando entre dos archivadores salió Carla empujando una caja repleta de documentación, iba agachada empujando de la caja y Andrés no pudo evitar mirar hacia su escote donde se insinuaban o mejor dicho se veían dos voluptuosos pechos bajo un sujetador blanco con encaje. Tras unas decimas de segundo que disfruto como si fueran eternas y aunque le supieron a poco Andrés ofreció su ayuda a Carla.
— Deja, deja ya te ayudo yo – y se puso a tirar de la caja dándole la espalda a ella para que de nuevo una mirada suya indiscreta no le traicionara.
— Gracias – le contesto ella amable como siempre lo era.
La acompaño hasta su mesa y se despidió de ella deseándole una feliz jornada a la vez que se alejaba hacia su propia mesa.
El día había empezado aburrido como siempre pero la visión de los pechos de Carla había conseguido mejorarlo notablemente. Las horas pasaban, los compañeros de Andrés comentaban el partido de futbol del día anterior por televisión pero él no conseguía centrarse, ni en el trabajo ni en el partido ni en nada, aquellas decimas de segundo a primera hora lo tenían atrapado, hasta el punto que algún compañero le pregunto si se encontraba bien ya que él de por sí bastante locuaz ese día casi no hablaba.
— Si, sí, estoy bien, pensando en mis cosas – se esforzó en contestar.
Durante el día intento acercare a Carla en varias ocasiones, deseaba estar cerca de ella, para volver a recordar aquellos instantes de primera hora, se acercaba, por detrás de ella, mirando su cuerpo, vestida con una falda azul marino, ni muy larga ni muy corta y una blusa sin botones color crudo, esa blusa, esa, esa que antes le había ofrecido tan bello espectáculo, se acercaba a ella y miraba su sujetador por detrás, color blanco, hablaba con ella sobre alguna información que necesitaba y volvía a su mesa.
El día transcurrió así, con varias idas y venidas.
A última hora Andrés se despidió de Carla y le deseo un buen fin de semana.
A la noche, al llegar a su casa, se dio una ducha y ceno, y en la soledad de su cama Andrés volvió a rememorar aquellos pechos que lo habían llevado loco todo el día y decidió entregarse a su placer en solitario.
Y por fin llego el lunes, Andrés tenía un motivo para ir con más alegría a trabajar.
Se encontró a Carla a media mañana, en la máquina de café, y estuvieron charlado un rato, el la miraba, a hurtadillas cuando ella no le miraba a los ojos, él recorría su cuerpo con su mirada, sus piernas, sus caderas hasta llegar a sus pechos, firmes y prominentes.
Seguían charlando cuando a Carla se le cayó el sobre del azucarillo al suelo.
— Deja, ya lo cojo yo – dijo Andrés agachándose a recogerlo.
— No te preocupes – dijo Carla agachándose a la vez que él.
Se encontraron los dos agachados, y Andrés cayó en su tentación, y no pudo evitar mirar su escote. Decimas de segundo de nuevo, aunque en esta ocasión Carla no se levanto tan rápida, estuvieron unos segundos así, agachados los dos, Andrés viendo lo que Carla escondía bajo la blusa, color crudo de nuevo y escotada y Carla agachada delante de él.
Cuando por fin se levantaron Andrés le dio el sobre de azúcar y con nervios disimulados se despidió para seguir trabajando.
Ya en su mesa fue recuperando la compostura, descubrió una importante erección bajo su pantalón e intento por todos los medios buscar algo en lo que poder trabajar para poder hacerla desaparecer, le costaba concentrarse, seguía viendo aquellos preciosos pechos en su imaginación, pero la cosa ahora iba mas allá, imaginaba como serian aquellos pechos desnudos, sin atrapar dentro de aquel sujetador blanco, como serian los pezones que los coronaban, había leído en algún sitio que los hombres tienen esa obsesión por los pechos por un tema de evolución, nunca han superar el destete materno pero lo que a él le pasaba por la cabeza estaba muy lejos de esos términos, estaba más cercano a la literatura erótica o incluso a una película porno, imaginaba descubrir si bajo aquella falda llevaba o no ropa interior, y si llevaba como seria. No podía dejar de pensar e imaginarla. Se habría dado cuenta Carla que le estaba mirando? Seguía absorto en esos pensamientos cuando una duda le asalto, no había estado Carla demasiado tiempo agachada? Y si se había dado cuenta de que le estaba mirando…no era extraño que no se hubiera levantado más rápida?
— Andrés, Andrés… —
El oír su nombre le hizo volver a la realidad. Se volvió y al lado de su mesa estaba Carla, se acerco, más, y le dijo, — Te he traído los informes que me pediste antes – y se agacho junto a su silla para abrir una caja llena de documentos.
Andrés miro la caja, y no pudo contenerse y miro a Carla, a los ojos, y de sus ojos paso a sus pechos, decimas de segundo para recrearse en su escote, — gracias, no tenias que correr – le dijo volviendo de nuevo a mirarla a los ojos y allí encontró una sonrisa, mientras vio como ella se inclinaba un poco más aun agachada y viendo sin tener que mirar aquellos pechos que tan loco lo estaban volviendo. Sintió de nuevo crecer su erección, intento separarse de ella y mirar a otro lado para no explotar allí mismo y se levanto de la silla.
— Gracias, cuando acabe te los devuelvo – logro decir.
— Esta bien – dijo ella sonriendo y alejándose de su mesa.
Cuando ella se alejo se dejo caer sobre la silla y enterró su cabeza entre sus manos como queriendo expulsar todo lo que pasaba por su cabeza en ese momento.
Andrés no salió ni a comer, prefería tener la cabeza ocupada entre archivos y documentos, ya a última hora solo le quedaban por hacer unas fotocopias para tener todo su trabajo adelantado tres días de tanto que había hecho.
Estaba acabando cuando se abrió la puerta del pequeño cuarto de las fotocopias y al girarse la vio, ella de nuevo, Carla.
Ella le saludo y el contesto, casi sin querer mirar y al volverse para salir del cuarto choco contra ella tirándole al suelo los documentos que ella llevaba.
— Perdona, perdona – dijo él arrodillándose a recogerlo todo.
— Tranquilo no pasa nada, en un momento se recoge todo – y se arrodillo también a recoger.
Los dos de nuevo cara a cara, ella frente a él, arrodillada, agachada, y de nuevo él miro, lo volvió a hacer, mirar aquellos pechos anhelados.
Y ella lo miro, a los ojos, le sonrió, y se agacho mas, y él seguía mirándolos, mas, y mejor.
Y lo hizo, acerco una mano, a sus pechos, y acaricio un pecho primero, mientras ella le miraba a los ojos, y acaricio el otro después, y ella cerraba los ojos como deleitándose. Los amasaba en sus manos, uno y otro, lentamente, como si fuera su boca la que los saboreara y ella seguía con los ojos cerrados mordiendo su labio mientras suspiraba.
De repente ella se levanto. El avergonzado se levanto también pero ella fue hasta la puerta, la cerro con la llave y fue rápida hacia él. Lo puso contra la fotocopiadora, cara a cara y le dijo — Creo que esto es lo que quieres – y tal y como acabo de decir esas palabras se deshizo por la cabeza de su blusa. Allí estaba ella, mostrándole sus pechos. Andrés no pudo contenerse, se lanzo a sus pechos como al abismo, empezó a amasarlos, los dos a la vez con sus manos, se agacho y empezó a morderlos sobre el sujetador blanco de encaje, los pezones de ella amenazaban con romper la tela a medida que se endurecían más y más. Andrés los mordía, a través de la tela, los chupaba, los succionaba, y ella mientras con la cabeza dejada ir hacia atrás se dejaba hacer mientras suspiraba y lanzaba pequeños gemidos.
A esas alturas Andrés no podía esconder su erección, su verga estaba dura, muy dura bajo el pantalón y en ese preciso instante ella le dijo — dame lo que tienes para mí – mientras metía su mano dentro del pantalón por la cintura.
Empezó a sobar su verga sobre el bóxer dentro del pantalón hasta que le dijo – déjame verla, la quiero ¡!! – y ella sacando su mano del pantalón empezó a desabrochárselo y a bajar su cremallera, el pantalón de Andrés cayó al suelo y él con un movimiento lanzo sus náuticos y su pantalón a un lado.
Carla seguía en pie, junto a él y metió su mano en su bóxer sobando su polla con fuerza hasta que la saco y la dejo libre.
Carla se arrodillo y empezó a frotar contra sus pechos la verga de Andrés, llenándose de su flujo…
…continuara…?

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